Las comparaciones no siempre son odiosas

Imagen Las comparaciones no siempre son odiosas

Analizar a nuestra competencia no es una estrategia que se haya inventado en el mundo de las redes sociales. El mercado en el que nos movemos siempre ha funcionado así, los precios y las características de los productos se fijan en función de lo que ofrece nuestra competencia. Si vendes una camiseta a 10€ es porque alguien antes que tu la ha vendido a 11€. ¿Te lanzarías a una piscina si no hubieras visto antes a nadie saltar? 

 

¿Qué se consigue analizando la competencia?

 

Solo aquel que crea un producto nuevo no tiene necesidad de analizar a la competencia, pero esto ocurre muy pocas veces, ya casi todo está inventado. Por esta razón es tan importante fijarse en lo que están haciendo otros para vender un producto o servicio parecido al nuestro.

 

Cuando analizamos a nuestra competencia con profundidad podemos ver el camino que está siguiendo y esto nos viene genial. Vamos a seguir el camino de nuestra competencia para ver en qué tramos le es más sencillo avanzar y dónde flaquea. Para que nos entendamos, usaremos las técnicas que le funcionan y no tropezaremos en la misma piedra que ellos. Si queremos vender un refresco y observamos la estrategia de Coca Cola sabemos que debemos focalizar nuestra publicidad en las emociones y evitar decir los ingredientes del refresco.

 

Si seguimos el camino de la competencia iremos viendo “huecos” en su estrategia. ¿Hasta dónde llegan? ¿En quién no se enfocan? Estos huecos vamos a llenarlos nosotros. Pero con cabeza. Imaginad que queremos vender hamburguesas y, al analizar la estrategia de McDonnal´s, nos damos cuenta de que no enfocan su publicidad al público vegano ni a la personas adultas. Con este análisis podemos llenar el hueco que deja McDonnal´s si nos dirigimos a un público adulto. Pero atención, si ellos no han intentado venderle una hamburguesa de carne a un vegano, nosotros tampoco.

 

Fijándonos en las debilidades y flaquezas de la competencia llenamos los huecos y conseguimos lo que queremos: nuestro público. Habiendo hecho este análisis previo ya podremos establecer un target objetivo. Es decir, a qué personas nos vamos a dirigir y cómo. 

 

¿Y qué hay de la competencia online?

 

En primer lugar debemos saber que la acción de analizar la competencia online se llama benchmarking y resulta mucho más sencilla que el tradicional “espionaje”. En el mundo online en el que vivimos, encontrar información es muy sencillo, por eso el benchmarking va más allá.

 

Con este tipo de análisis no solo establecemos un camino y rellenamos huecos sino que además nos hacemos una visión general del mercado en el que nos movemos. ¿Por dónde pasa el camino que vamos a seguir? Podemos tomar ideas de cientos de competidores y analizar en profundidad a su público: qué gusta, qué no triunfa…

 

Además podemos tomar ideas de muchos lugares y adaptarlas a nuestro producto (estilo de fotos, contenido atractivo…). Pero lo más importante y, donde el benchmarking marca la diferencia, es en el tipo de redes que prefiere nuestro público.

 

Antes habíamos hablado del público objetivo, pero ahora hablamos de dónde encontrar a ese público. ¿Nos dirigimos a un público que está en Facebook? ¿Nuestros clientes usan Twitter? Aquí es donde se perfecciona la estrategia. De nada nos sirve vender ropa en Twitter, sin embargo en Instagram tenemos un buen nicho de mercado.

 

La llave del éxito: buenas herramientas

 

Tenemos clara la importancia de analizar a la competencia y, seguramente ya cotilleas de vez en cuando a tus competidores pero, ¿sabías que existen herramientas más profesionales para esto? La propia página de Facebook tiene un apartado llamado “páginas de observación” desde el que puedes analizar con precisión a los que se mueven en tu sector. Twitter te permite hacer listas en las que añadir a la competencia e Instagram ofrece los hashtags como espias para tu comercio.

 

Ahora que ya sabemos todo esto, un último consejo para no rendirnos nunca. Es muy importante que solo nos fijemos en lo que hace la competencia, pero que creemos contenido original que nos distinga de esta. No podemos anunciar nuestras hamburguesas de una forma que incite al consumidor a ir a McDonnal´s. Ni nos podemos comparar constantemente con los grandes de nuestro sector porque si no jamás seremos creativos.